JUAN MOLPECERES. LEVANTE EMV

Contenido de actualidad: 

HAGAMONOS PREGUNTAS.

¿Cuándo fue la última vez que nos preguntamos de verdad de dónde viene lo que consumimos? ¿Quién cosió la ropa que vestimos? ¿Quién recogió los alimentos que llegan a nuestra mesa?

Nos hemos acostumbrado a aceptar las respuestas antes incluso de formular las preguntas.

También lo hacemos con la trata.

Creemos que empieza cuando una mujer es prostituida o cuando un trabajador es explotado. Pero la trata comienza mucho antes. Empieza cuando una persona deja de tener una alternativa real. Cuando el hambre, la pobreza, la falta de vías legales para migrar, las fronteras, la burocracia o una acogida insuficiente convierten la libertad en irreal. Porque no hay libertad cuando no existe la posibilidad de elegir.

Nos tranquiliza pensar que las víctimas son 'otros': extranjeros, personas sin recursos o quienes, equivocadamente, decidieron esa vida. Pero ese es el mayor triunfo de la trata. Ha logrado volver invisibles a sus víctimas. Tan invisibles que nosotros no las vemos. Y, muchas veces, ellas tampoco llegan a reconocerse como tales.

Sin embargo, hay una pregunta que evitamos con especial cuidado: ¿quién sostiene todo esto? En Fundación por la Justicia preguntamos porque nos preguntamos.

La respuesta resulta incómoda. La trata no sobrevive únicamente gracias a quienes explotan. Sobrevive porque alguien consume. Porque alguien busca el precio más bajo, el servicio más rápido o el placer más inmediato sin preguntarse quién paga realmente el coste.

Quizá el primer paso para acabar con la trata no sea mirar a las víctimas, sino mirarnos a nosotros mismos.

Porque toda injusticia necesita verdugos. Pero solo perdura cuando los demás dejamos de hacernos preguntas.