Opinión

Aquí se recogerán todos los artículos de opinión

LA LLEGADA DE MARIA CORINA MACHADO A MADRID (Deja tu comentario al final de la noticia)

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EL BLOG DE PABLO MURO.

La visita de María Corina Machado a Madrid tiñe de negro la capital de España y, al mismo tiempo, a todo el país. Es concluyente que haya recibido exclusivamente las altas distinciones del Ayuntamiento y de la Comunidad de Madrid y que haya sido recibida solo por Feijoo y Abascal, pero no se haya visto con el Presidente del Gobierno español ni haya sido recibida por el Rey.

Una mujer que ha dejado por los suelos la honorabilidad, el respeto y el buen nombre de los Premios Nobel de la Paz, manchando a las anteriores personalidades que lo han recibido que SÍ que han luchado por la paz en el mundo, jugándose su propia vida (Mandela, Rigoberta Menchu, María Teresa de Calcuta, Martin Luther King ...). Qué estarán comentando estas notables personalidades, estén donde estén, presenciando atónitos a la receptora del Premio Nobel de la Paz de este año.

Y, además, para el colmo de los males, se lo ofrece a Donald Trump, esto es ya lo último que se podría esperar de esta señora ... y del receptor que lo acepta claro.

La desesperación que tiene por dirigir Venezuela, por coger poder, por aplicar sus políticas ultraconservadoras y llevar a Venezuela del caos en el que está a la mas absoluta oscuridad, dentro de una Sudamérica que bastante sombría se encuentra ya con la presencia de Gobiernos represores en derechos humanos y fundamentales en países como Argentina o Chile.

LAS TRIQUIÑUELAS PROCESALES DE CARLOS MAZON EN LA INSTRUCCIÓN DE LA DANA (Deja tu comentario al final de la noticia)

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EL BLOG DE PABLO MURO.

Carlos Mazón, ex Presidente de la Generalitat Valenciana, ha recurrido ante la Audiencia Provincial de Valencia el auto de la Jueza de Catarroja de denegarle la personación en la causa que investiga la gestión de la Dana.

La idea de Mazón y su letrado es estar personado en la causa bajo la figura del "preinvestigado", regulado en los artículos 118 y 118 bis de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, los cuales permiten a un aforado personarse en una causa que le puede afectar y a la que no puede tener acceso precisamente por la protección que le proporciona ese aforamiento, exigiendo así que se le permita defenderse en el procedimiento y evitar la indefensión de lo que ellos representan de la existencia de una imputación encubierta en la instrucción hacia Mazón.

Lo que esta claro que es una verdadera triquiñuela procesal muy bien urdida por su letrado. De está manera tendrían acceso a toda la documentación del procedimiento, podría defenderse en todo momento en el mismo sin la obligación de decir toda la verdad que sí la tendría que decir si acude como testigo y, además, poder retrasar el procedimiento exigiendo tiempo para conocer toda la documentación obrante y recurrir cuando quiera todas las decisiones de la jueza.

En cuanto a su imputación, la decisión del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana de no ver indicios para la misma, dejó a Mazón en principio con el camino despejado, pero la citación de la Jueza de Catarroja como testigo le trastocó sus planes, primero porque es delito si falta a la verdad en su declaración como testigo y porque predijo que todavía no estaba claro que en un momento posterior de la instrucción podría volver a solicitarse su imputación por la Jueza de Catarroja.

¿DE QUÉ DEMONIOS TE RIES? (Deja tu comentario al final de la noticia)

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JAVIER CERCAS. EL PAIS

El humor bien entendido empieza por uno mismo: quien no es capaz de reírse de sí mismo no tiene derecho a reírse de nada. Por eso hay pocas cosas tan saludables como la autoironía, una bendición cada vez más difícil de encontrar en un mundo donde, gracias a las redes sociales, tantos parecen consagrados a practicar a tiempo completo el arte del “mecachis-qué-guapo-soy”; y lo asombroso no es solo que a sus practicantes no les avergüence esa exhibición asidua de supuestas bondades propias, ese alarde impúdico de los propios logros o los éxitos supuestos o reales: lo asombroso es que no hunda en el descrédito a quien lo practica. Porque, además de impúdica, esa perpetua alabanza de uno mismo es envilecedora, degradante. La virtud es como los fantasmas: en cuanto sale a la luz, se disuelve; la virtud es secreta o no es: si yo les cuento que esta mañana le he dado 300 euros a un mendigo, ese acto de generosidad deja de ser al instante un acto de generosidad y se convierte en una cuña publicitaria: “Admiren ustedes mi bondad”. A menudo es difícil sustraerse a la impresión de que esa es la pesadilla que estamos construyendo con las redes sociales: un mundo infestado de hombres-anuncio, de mercachifles de sí mismos, de narcisistas insaciables. También en este sentido Trump es un emblema de nuestro tiempo: el ególatra entregado al autobombo y alérgico al humor y la ironía (no digamos a la autoironía, que es lo opuesto al autobombo), la personificación de l’esprit du sérieux que La Rochefoucauld definió con estas palabras insuperables: “La seriedad es la máscara que se pone el cuerpo para ocultar la putrefacción del espíritu”.

Sobra decir que nuestros políticos no están vacunados contra esa plaga ubicua. En el Parlamento brillan por su ausencia la ironía y la autoironía, incluso el sentido del humor, al menos desde los tiempos de Manuel Fraga Iribarne (“¿Qué es una sardina?”, se preguntó una vez Fraga desde la tribuna de oradores. “Es una ballena que ha pasado por las manos de un gobierno socialista”). Sus señorías se ríen poco y, cuando se ríen, jamás se ríen de sí mismos; tampoco se ríen con los demás, que es la única forma decente de reírse: se ríen de los demás, que es la más indecente. La única vez que he visto a la bancada del PP puesta en pie aplaudiendo a un miembro del Gobierno, mientras sus integrantes se reían a mandíbula batiente, ocurrió en octubre de 2025 en el Senado, durante un debate sobre corrupción, cuando la vicepresidenta Díaz proclamó que quedaba Gobierno de corrupción para rato (quiso decir, ji, ji, ja, ja, Gobierno de coalición): una respuesta puramente trumpista, de matones o acosadores de patio de colegio. Por supuesto, la abyección no es patrimonio de la derecha (y por eso quienes pregonan la superioridad moral de la izquierda suelen ser unos inmorales): un mes más tarde, en el Congreso, la bancada del PSOE se partió de risa con un lapsus semejante de Núñez Feijóo, quien fracasó sin gloria ni remedio intentando una gracia que mezclaba al presidente Sánchez con el título de una serie de televisión basada en un libro mío, Anatomía de un instante. Matones y acosadores: valentones justicieros con los adversarios, cobardes y pelotas con los suyos. Lo mejor del mejor lapsus del mayor experto en lapsus de la política española reciente, Mariano Rajoy, no fue el lapsus en sí (por lo demás no indigno de un monólogo de Mariano Ozores: “Es el vecino el que elige al alcalde, y es el alcalde el que quiere que sean los vecinos el alcalde”), sino la reacción de los políticos del PP ante el galimatías impecable de su líder: un aplauso cerrado.

El humor bien entendido empieza por uno mismo: esa modesta sabiduría no es quizá tan modesta; al fin y al cabo, no hay decencia posible sin ella: sin negarse en redondo al autobombo, el matonismo, el peloteo y l’esprit du sérieux, sin aprender a reírse con los demás y no de los demás, sobre todo sin aprender a reírse de uno mismo, que es la mejor forma de quitarse importancia. No descarto que Franz Kafka pensase en cosas así cuando afirmó: “En un mundo sin Dios, el sentido del humor es casi una obligación moral”.

LA GUERRA DE UN DEBIL TRUMP (Deja tu comentario al final de la opinión)

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JAN MARTINEZ AHRENS. EL PAIS.

El ataque de Estados Unidos e Israel a Irán tiene su origen en una doble debilidad. La primera corresponde al pésimo momento que atraviesa el presidente Donald Trump. Al daño que ha generado en su base electoral el ponzoñoso caso Epstein, se ha sumado la decisión del Tribunal Supremo (de mayoría conservadora por obra suya) de anular la mayor parte de su política arancelaria, posiblemente la medida de la que más se ufanaba. Ha sido un gigantesco varapalo que ha llevado a Trump, consciente de la importancia de las elecciones al Congreso y al Senado de noviembre, a buscar la recuperación en una guerra contra Irán, un régimen cuya debilidad es patente. Teherán ha visto en los últimos tiempos desmoronarse sus principales franquicias exteriores, Hezbolá y Hamás, y, en el interior, el país se hunde entre masivas protestas, un bazar estrangulado y un sistema de corte teocrático incapaz de responder a las nuevas necesidades.

Esta fragilidad ha alentado en la Casa Blanca la idea de que un golpe certero derivaría en una victoria fácil y rápida. El cálculo, que se reafirma en la pobre reacción iraní al ataque de junio pasado y en la apabullante superioridad armamentística de Estados Unidos e Israel, pasa por alto que, a diferencia de Venezuela o Cuba, el principal elemento de cohesión interna del régimen iraní, al menos en sus partes más activas, es el fanatismo religioso. Un factor que no solo hace previsible una resistencia mayor, sino que abre la puerta a un escenario de respuesta muy alejado de la guerra convencional. No es lo mismo matar a un general que a un ayatolá, y mucho menos si es el líder supremo de la Revolución Islámica. Trump, aconsejado por los halcones israelíes, ha prendido fuego a una mecha que en cualquier momento, en cualquier calle de Occidente, puede estallar.

ESCANDALO EN ALICANTE POR UNA PROMOCION DE VIVIENDAS DE PROTECCION OFICIAL (Deja tu comentario al final de la opinión)

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EL BLOG DE PABLO MURO

Sabemos que uno de los grandes problemas que tiene el ciudadano medio en España es conseguir una vivienda mas o menos acomodada y a un precio que le pueda hacer llegar a fin de mes en unas condiciones normales.

Pues en Alicante ha pasado una polemica de las que hacen que el ciudadano no crea en los politicos ni en el sistema que nos gobierna.

La polemica viene desde que el diario Información publicara el pasado 29 de enero que la concejala de Urbanismo de Alicante, Rocío Gómez; un arquitecto del consistorio, Francisco Nieto; y dos hijos de una alto cargo, la directora general de Organización Interna, Contratación Pública y Gestión de Fondos, María Pérez-Hickman, figuraban entre los adjudicatarios de viviendas pública. 

Unos pisos vendidos a 215.000 euros ubicdos a pocos pasos de la Playa de San Juan de Alicante, una de las zonas mas apetecibles de la cudad donde una vivienda similar supera los 400.000 euros, engañando en una materia tan sensible para el ciudadano como la vivienda, falseando presuntamente datos y lo peor, aprovechándose desde el desempeño del propio cargo público.

El alcalde de la ciudad es responsable de que se haya llegado a esto y aunque dice que ha tomado rapidamente todas las medidas que había que tomar, debe responder por haberse llegado a esto.

Con la vivienda, en España, no se juega y la Justicia, si queremos que los ciudadanos sigamos creyendo en ella, más de que lo que nos han demostrado los politicos, deberá porner orden y poner a cada uno en su sitio.

Eso esperamos todos los ciudadanos de este pais.

 

NADIE VA A ECHAR DE MENOS A MUSK

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EDITORIAL EL PAIS 

Nadie va a echar de menos a Elon Musk en los pasillos de Washington. El magnate anunció esta semana que abandona sus tareas al frente del autodenominado Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), una oficina informal y opaca a través de la cual, con la excusa de ejecutar grandes recortes de gasto, ha disfrutado de un acceso privilegiado al presidente Donald Trump y a datos sensibles de la Administración federal durante cuatro meses. Se va, dice, “decepcionado” porque el presupuesto que quiere aprobar Trump no solo no supone un recorte del gasto, sino que puede disparar irresponsablemente el déficit. Trump y Musk hicieron este viernes el paripé de una despedida amistosa. La partida de Musk de Washington para volver a sus empresas esconde, en realidad, un fracaso en su cruzada anarcocapitalista contra el Estado que sería cómico si no hubiera dejado tantas víctimas por el camino.

Elon Musk invirtió más de 250 millones de dólares en conseguir que Trump fuera elegido presidente y puso la red social X, de la que es dueño, al servicio de Trump y en contra de los demócratas. Llegada la noche electoral, celebró la victoria como propia. El hombre más rico del mundo ha actuado desde entonces como si se hubiera comprado un presidente, con la complacencia de Trump. Su arrogancia ha provocado una irritación indisimulada de los miembros del Gobierno y de los congresistas republicanos, además de una creciente contestación social.

La promesa de aplicar recortes masivos en el Gobierno como si fuera una startup de Silicon Valley deja un siniestro legado. El daño numérico no es mucho en el contexto de una estructura con tres millones de funcionarios (más 1,3 millones de militares) y un presupuesto de seis billones de euros. Musk prometió que iba a recortar dos billones de dólares de gasto y apenas puede demostrar haber recortado 160.000 millones. La mitad de los programas eliminados no ahorran nada al contribuyente. Pero, por el camino, decenas de miles de empleados federales y contratistas del Gobierno se han quedado sin trabajo y arrojados a la catástrofe financiera en sus vidas por el capricho de un millonario. Washington ha sido sumido en el terror y la depresión por un grupo de veinteañeros que, bajo los vagos criterios de DOGE, han irrumpido en las agencias federales, han penetrado sus bases de datos y se han dedicado a recortar sin más criterio que los números.

Nada ejemplifica esta estupidez destructiva como el desmantelamiento de la agencia de ayuda internacional, USAID, inspirado por Musk pero ejecutado con entusiasmo por el secretario de Estado, Marco Rubio. La cancelación caprichosa de los programas de ayuda supondrá literalmente la muerte para millones de personas necesitadas por todo el mundo, como denunció Bill Gates.

La asociación con Trump ha tenido gravísimas consecuencias reputacionales para las empresas de Musk (Tesla, X, SpaceX, Starlink). Aburrido de la política, ahora quiere volver a su papel de magnate como si no hubiera pasado nada. Serán sus accionistas los que juzguen si puede recuperar su papel de empresario visionario, pero no parece fácil. Además de estar ligado para siempre a un personaje tan divisivo como Trump, quedan sus saludos nazis, sus números circenses con la motosierra de Javier Milei, y la financiación de partidos ultras en Europa. La inversión en política de Elon Musk seguramente le reportará beneficios en términos de información privilegiada, influencia en Washington y contratos públicos. Las pérdidas son para todos los demás.

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