DEUDA PENDIENTE CON LA HISTORIA DEL SAHARA

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EL PAIS.

El respaldo en el Parlamento a la ley que concede la nacionalidad a los saharauis nacidos bajo la bandera de España viene a corregir una de las consecuencias de la precipitada descolonización del territorio hace medio siglo y supone un buen paso en la reparación de una deuda histórica. La proposición de ley presentada por Sumar solo ha recibido tres votos en contra, los de Vox, en la Comisión de Justicia del Congreso. A la vez, ha contado con el apoyo de la mayoría de la investidura, salvo Junts, que se abstuvo. Lo mismo hizo el PP, que había votado a favor de su toma en consideración el año pasado y en contra del dictamen de la ponencia hace apenas un mes. Es una buena noticia, porque una norma como esta merece el máximo consenso.

Ahora queda que la apruebe el pleno de la Cámara en septiembre y su posterior tramitación en el Senado. Salvo que un adelanto electoral dé al traste con su recorrido en el Legislativo, como ocurrió hace tres años, hasta 200.000 saharauis nacidos bajo Administración española y sus descendientes podrán aspirar a la nacionalidad por carta de naturaleza. Para ello deberán probar mediante documentos de la ONU o de la Administración española que nacieron en el Sáhara Occidental antes del 29 de septiembre de1977, cuando expiró el exiguo plazo de un año concedido entonces por el Gobierno para solicitar la nacionalidad y sus tropas ya habían dejado el territorio el 26 de febrero de 1976 en manos de Marruecos y, durante menos de cuatro años, Mauritania. Reciben el mismo derecho que ya tienen los iberoamericanos, filipinos, ecuatoguineanos, sefardíes y portugueses de adquirir la nacionalidad con dos años de residencia, en vez de los 10 años exigidos con carácter general.

Tendrán derecho a pasaporte los saharauis nacidos bajo la colonización española que permanecen en el territorio, los que siguen en el exilio en los campamentos de refugiados de Tinduf, al suroeste de Argelia, o los dispersos en una diáspora en Europa. Como fue ratificado hace nueve meses y sin votos en contra por el Consejo de Seguridad de la ONU, la comunidad internacional, incluida España, se inclina por el plan de autonomía de Marruecos, que controla el territorio desde hace más de medio siglo. El Frente Polisario defiende la vía hacia la independencia a través de un referéndum de autodeterminación.

Pese a ello, la votación en el Congreso es señal de que España deja de inhibirse y empieza a velar por los hijos del Sáhara nacidos bajo su bandera. Al comenzar a saldar la deuda sobre su conciencia por el abandono de la que fue su provincia número 53, España al menos hace honor a su historia. Así como acogió a los sefardíes 500 años después de expulsarlos y luego a los descendientes de exiliados por la guerra civil, debe recibir a los saharauis a quienes dio la espalda hace 50.