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CARLOS E. CUE. EL PAIS
El debate de los dos decretos sobre vivienda, dominado por la presión en la calle, con centenares de personas llegadas de la acampada de la vecina Puerta del Sol gritando a las puertas, se ha convertido en una especie de juicio sumarísimo contra Junts, pero también contra el PP y Vox, por tumbar las esperanzas que miles de personas habían puesto en la aprobación de estos textos para impedir desahucios como el de Maricarmen Abascal. El Congreso los ha tumbado.
La Cámara ha rechazado los decretos que aprobó el Gobierno el pasado martes. La primera norma ha caído con 172 síes y 178 noes y la segunda, con 166 a favor y 184 en contra (en este caso, han votado no PNV y Coalición Canaria, que sí han apoyado el primer decreto).
La consigna era generalizada en toda la izquierda. Todos acusaron a Junts, y de paso al PP y Vox, de “entregarse a los fondos buitre”. Àgueda Micó, de Compromís, fue clara: “El PP, Vox y Junts venderían hasta a su madre por una caricia de los poderosos. Su patria es la cartera. Vienen tiempos oscuros. PP, Vox y Junts están trabajando para los fondos buitre. Que continúe la lucha, que esto acaba de empezar”, clamó. Muchos discursos parecían un arranque de campaña electoral.
El Gobierno, algo más comedido, hizo un último intento de convencer a Junts de que cambie de opinión. La ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, ha recordado una por una todas las medidas de Junts que se han incorporado al decreto. Ha llegado a decir que están ahí el 90% de ellas. Y ha recordado que, mientras el PNV y Coalición Canaria, con ideas parecidas en estos asuntos a Junts, sí van a votar a favor, ellos ni siquiera asumen abstenerse.
El propio presidente del Gobierno, por sorpresa, subió al final del debate, algo muy poco usual, para exigir al PP y a Vox que reconsideren su posición y permitan pasar el decreto al menos con su abstención. “Si no, la historia les juzgará antes de lo que creen y con más contundencia de la que imaginan”, dijo.
Después de una intensa negociación en la que el Gobierno se siente engañado por Junts, que le hizo creer que aprobaría el decreto después de negociarlo, Rodríguez mostró su enorme frustración, pero a la vez ofreció a los independentistas la tramitación vía decreto ley para poder incorporar modificaciones si dejaban pasar el decreto con su abstención.
Pero todo fue inútil. La decisión estaba tomada y, a pesar de este durísimo debate y de la presión en la calle, y en contra de la opinión mayoritaria de sus propios votantes —según explicó el portavoz de ERC—, Gabriel Rufián, la de Junts, Miriam Nogueras, se mantuvo inflexible y defendió que, aunque se queden solos, lo hacen para evitar que salga adelante un decreto “que es un engaño y no resuelve los problemas”.
















