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PIDEN LA CREACION DE UNA RESIDENCIA JUNTO AL CENTRO DE ESTUDIOS PENITENCIARIOS EN CUENCA PARA LOS FUNCIONARIOS DE PRISIONES (Deja tu comentario al final de la noticia)

ALADINO. Miembros del Partido Popular de Cuenca así como de la directiva nacional se han reunido con representantes del sindicato de funcionarios de prisiones de Cuenca para trasladarles sus principales demandas y reivindicaciones llevándolas «por primera vez» al Congreso de los Diputados con el objetivo de «impulsar cambios legislativos que dignifiquen su labor y garanticen mejores condiciones profesionales y de seguridad, frente a la inacción del Ejecutivo socialista», al que le atribuyen «doce meses de retrasos acumulados por parte del Gobierno socialista respecto a los compromisos adquiridos».

Así lo ha explicado la presidenta del Grupo Municipal Popular, Beatriz Jiménez, quien ha asistido a la reunión junto al presidente del Partido Popular de Castilla-La Mancha, Paco Núñez; el presidente del Partido Popular de Cuenca, José Antonio Martín-Buro; la diputada nacional y presidenta del Grupo Popular en el Ayuntamiento de Cuenca, Bea Jiménez, y el diputado nacional Daniel Pérez Osma, acompañados de los dirigentes nacionales, Miguel Tellado, Esther Muñoz y Ana Vázquez.

Entre las principales reivindicaciones, estos trabajadores han trasladado la creación de un Estatuto Propio que recoja las especificidades de su labor, así como el reconocimiento oficial de su condición de Agentes de la Autoridad para «reforzar su protección jurídica». También han reclamado que sean considerados profesión de riesgo, la equiparación salarial con las comunidades autónomas con competencias transferidas, «especialmente País Vasco y Cataluña», y una mayor seguridad jurídica «frente al aumento de agresiones en los centros penitenciarios».

Meses de retraso en las obras del Centro Nacional de Estudios Penitenciarios

Jiménez ha explicado que el pasado 9 de enero el Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales (TACRC) desestimó el recurso presentado y levantó la suspensión de la licitación de las obras del Centro de Estudios Penitenciarios. Esto significa que las obras deben comenzar «de inmediato, entre febrero y marzo», según refiere la también diputada nacional dado que el proyecto contempla un plazo de ejecución de 16 meses. Sin embargo, ha asegurado Jiménez que «nada se sabe por parte del Gobierno socialista sobre el inicio efectivo de estos trabajos». Mientras tanto, en Cuenca los funcionarios de prisiones «continúan sin disponer de un espacio digno para desarrollar su labor, pese a los reiterados compromisos anunciados y a los meses de retraso acumulados», ha subrayado Jiménez.

Asimismo, el Partido Popular ha mostrado su respaldo a la propuesta planteada por el sindicato Tu Abandono Me Puede Matar (TAMPM) relativa a la creación de una residencia anexa al Centro de Estudios Penitenciarios. Según los representantes del colectivo, esta infraestructura «permitiría configurar un recurso integral de formación y alojamiento, dotando al Centro de Estudios Penitenciarios de una dimensión real y operativa acorde con su relevancia». Con esta iniciativa, se contribuiría a consolidar este espacio como «un referente nacional en materia penitenciaria, favoreciendo la profesionalización, especialización y condiciones de trabajo de los funcionarios de prisiones», han destacado. Por su parte, desde el Partido Popular considera que esta propuesta refuerza la calidad del sistema de formación penitenciaria y se alinea con el objetivo de dignificar la profesión y mejorar los recursos destinados a este colectivo.

Objetivo y posición del PP

Jiménez ha subrayado que esta iniciativa persigue un triple propósito: denunciar el «abandono» que, a su juicio, «sufre el colectivo por parte del Gobierno socialista, que ha retrasado sin justificación los compromisos adquiridos»; promover cambios legislativos «reales y efectivos» que permitan mejorar sus condiciones laborales y reforzar su protección jurídica; y dignificar la labor de los funcionarios penitenciarios, cuyo trabajo resulta esencial para el correcto funcionamiento del sistema penitenciario y para la seguridad del Estado.

La líder popular ha concluido asegurando que «el Partido Popular reafirma su compromiso con los trabajadores penitenciarios y mantiene su determinación de seguir impulsando, en el ámbito parlamentario, las reformas necesarias para dar respuesta a sus demandas y garantizar el reconocimiento que merece su labor», ha finalizado.

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LA CARCEL DE MUJERES DE BRIEVA SERÁ UN CENTRO MIXTO: SE VA A HABILITAR UN MÓDULO PARA HOMBRES (Deja tu comentario al final de la noticia)

ALADINO

La Secretaría General de Instituciones Penitenciarias ha comunicado a los representantes de los trabajadores de la cárcel de mujeres de Brieva que en el primer trimestre de este año uno de los módulos acogerá a 30 hombres.

El sindicato CSIF ha informado de que el pasado 24 de febrero en una reunión responsables de Instituciones Penitenciarias les informaron de que se les ubicará en el módulo más pequeño de los tres que tiene el centro, el que estaba destinado a presas de primer grado.
El representante de CSIF en la cárcel de Brieva, Gonzalo Cruz, dice que la mayor parte de los 150 trabajadores que hay en el centro no están de acuerdo con esa decisión puesto que ese centro fue concebido solo para mujeres.
"Nos dicen que esa posición nuestra es retrógrada", explica, pero "nosotros estamos abiertos a cualquier situación, pero siempre y cuando que sea coherente".
Argumenta que "la construcción y la estructura del centro penitenciario está pensada para mujeres, no reúne las condiciones de seguridad pertinentes para la custodia y el tratamiento de internos".
Y sobre la plantilla, se queja de que "está bastante justa, además de las jubilaciones y las bajas de larga duración que tenemos ahora en este momento".
Y como ejemplo el representante de CSIF asegura que "ahora mismo no está cubierta, ninguna de las tres plazas de médicos que existen en la relación de puestos de trabajo del centro".
La cárcel de Brieva está infrautilizada, no tiene cubiertas todas las plazas que tiene. Desde CSIF lamentan que no se trasladen presas de otras cárceles como Topas o Villanubla, algo que vienen reclamando desde hace más de dos años.
La posibilidad de que en lugar de internas sean internos los que ocupen los módulos que están libres es algo que Gonzalo Cruz no entiende. "Nos han dicho, nos han dicho que serían internos de bajo perfil, pero mire usted, yo después de mis treinta y siete años de servicio he visto interno de que la Secretaría General dice de bajo perfil y después dan mucho más problemas que ciertos perfiles altos".
"No sabemos por qué esta decisión, pero tampoco se nos aclara. Encima nos dicen en la reunión, que es que estamos de acuerdo todos, tanto la plantilla como la dirección, como las internas. Claro, si es que ni nos han informado a la plantilla", se queja.
"Si nos lo imponen, lo tendremos que acatar, pero lo que está claro es que el trabajo que estamos desempeñando ahora no va a ser el mismo que desempeñemos después".
Esta cárcel de mujeres acogió a dos presos excepcionales, que estuvieron en unas dependencias aparte y sin tener contacto con los módulos donde viven las internas.
El primero fue Luis Roldán, ex director de la Guardia Civil, que se enriqueció de manera ilícita, desviando cientos de millones de pesetas de los fondos reservados.
Huido de la justicia en 1994, fue detenido al año siguiente, en el Aeropuerto Internacional de Laos, e ingresó, posteriormente, en la prisión de Brieva, en Ávila, en donde permaneció hasta el año 2005.
El segundo fue Iñaki Urdangarin, exmarido de la infanta Cristina, que ingresó el 18 de junio de 2018 tras la pena que le impuso el Tribunal Supremo por malversación, prevaricación, fraude a la administración, dos delitos fiscales y tráfico de influencias.

 

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¿CUÁNTO VALE UN DIA DE CARCEL PARA UN INOCENTE? LAS INDEMNIZACIONES POR PRISIÓN PREVENTIVA INDEBIDA SON IRRISORIAS (Deja tu comentario al final de la noticia)

Una reciente sentencia reconoce una indemnización de 27 euros por día. 

El Tribunal Constitucional amplió en 2019 este derecho a todos los supuestos de absolución.

Hay casos emblemáticos como el de Sandro Rosell y el de Dolores Vázquez

EL PAÍS: ILIER NAVARRO FOTOGRAFÍA: SUSANNA SAEZ (EFE)

¿Aceptaría pasar un día en la cárcel a cambio de 27 euros siendo inocente? Parece una cantidad insuficiente por renunciar a un día en libertad, pero ese es el monto en concepto de indemnización validado por la Audiencia Nacional para resarcir a una persona que tuvo que pasar 184 días de su vida en prisión preventiva de manera indebida, ya que finalmente fue absuelta. La resolución de 11 de diciembre de 2024 condena al Ministerio de Justicia a pagar una compensación económica de solo 5.000 euros, ignorando los daños psicológicos o el lucro cesante (los ingresos que se dejó de percibir por estar recluido) que alegó el afectado: sentenció que no estaba suficientemente acreditado que estos daños fueran consecuencia directa de los días que debió dormir entre rejas.

Las indemnizaciones son irrisorias, denuncian los abogados penalistas que han hablado con este periódico. El problema es que son los jueces los que deben, finalmente, determinar la cuantía. Y lo hacen sin contar con una ley que aclare cuánto se tiene pagar por una día de prisión preventiva indebida. No hay criterios ni orientaciones.

 

Pero lo primero es saber por qué se decide enviar a una persona a la cárcel cuando aún no está claro si ha cometido un delito. La prisión preventiva o prisión provisional es una medida cautelar que puede dictar un juez cuando existen indicios de que el investigado ha cometido un delito con el fin de evitar una posible fuga, la destrucción de pruebas o que repita la conducta delictiva. El conflicto surge cuando, finalmente, la causa termina con una sentencia absolutoria que confirma la inocencia del afectado.

¿Dónde se regula la indemnización?

El derecho a cobrar una compensación económica está regulado en la Ley Orgánica del Poder Judicial (LOPJ). El artículo 294 señala que ampara a quienes hayan ingresado en prisión de manera preventiva y que posteriormente hayan sido absueltos por inexistencia del hecho imputado o por sobreseimiento libre, eso sí, siempre que se demuestre que ha habido perjuicios, pero no indica cuánto se debe abonar. Solo señala que el importe de la indemnización se fijará “en función del tiempo de privación de libertad y de las consecuencias personales y familiares que se hayan producido”, pero sin concretar más.

En demasiadas ocasiones esa segunda parte, la que alude a las consecuencias personales, no se tiene en consideración. Los expertos destacan que la interpretación ha sido históricamente restringida. De hecho, antes de 2019 eran contadas las sentencias que estimaban la reclamación de una compensación. En junio de ese año se produjo un punto de inflexión. La sentencia 85/2019 del Tribunal Constitucional (TC) declaraba contraria a la Carta Fundamental la limitación que se aplicaba a dichos casos, pues solo se contemplaba la indemnización cuando la absolución se producía por inexistencia del hecho imputado. Unos meses más tarde, el Tribunal Supremo confirmaba que el perjudicado tenía derecho a percibir una indemnización “en todos los supuestos de absolución por cualquier causa o de sobreseimiento libre”.

La decisión del Constitucional de ampliar los casos era acorde con los criterios fijados por el Tribunal Europea de Derechos Humanos (TEDH). “Viene a decir que no se puede tratar de manera diferente a aquel que ha sido absuelto por un motivo y no por otro, que hay que estar al fallo y no a la fundamentación. No se puede dar esa diferencia entre personas absueltas”, aclara Ignacio Martínez-Arrieta, socio de penal del despacho Gómez de Liaño & Márquez de Prado.

¿Cómo se reclama la compensación económica?

La posibilidad de solicitar una compensación por este motivo prescribe al cabo de un año desde que se cuenta con la resolución firme de absolución. La misma Ley Orgánica del Poder Judicial señala el procedimiento a seguir: el afectado debe solicitarlo por escrito al Ministerio de Justicia, que lo tramitará en base a las normas que regulan la responsabilidad patrimonial del Estado. En el contenido se debe proponer una cantidad, detallando los daños y los perjuicios que ha tenido que afrontar como consecuencia de su ingreso en prisión.

El ministerio tiene seis meses para contestar, aunque también se puede dar el silencio negativo. Esto quiere decir que, si no hay respuesta, se entiende que se desestima. Tanto si Justicia rechaza la solicitud como si el interesado no está conforme porque el ministerio le ofrece menos dinero del solicitado, hay que presentar un recurso ante la Sala de lo Contencioso Administrativo de la Audiencia Nacional. Si la respuesta no es favorable, se puede recurrir en el Tribunal Supremo, pero llegar hasta esa instancia es bastante más complejo.

Indemnizaciones irrisorias

Los penalistas coinciden en señalar lo poco que el Estado abona por pasar una temporada en la cárcel siendo inocente. “Lamentablemente, el cambio desde 2019 no ha sido tan relevante porque son demasiado pequeñas las cantidades. Hay un problema grave, es bastante indignante que se estén pagando días de prisión por debajo del salario mínimo a gente que ha perdido el trabajo o que ahora tiene más dificultades para encontrar un empleo”, denuncia José María de Pablo, socio del área penal del Bufete Mas y Calvet.

“Son cantidades ínfimas. Es absolutamente ridículo que, por ejemplo, una persona que estuvo más de 200 días en prisión, casi un año, la indemnicen con 8.000 euros. Es poco menos que una burla, pero el criterio jurisprudencial que tenemos es ese”, se lamenta Ignacio Martínez-Arrieta.

El criterio de la Abogacía del Estado y de la Audiencia Nacional se basa en que no existe una causalidad clara y directa entre el hecho de haber pasado un tiempo entre rejas sin haber delinquido y la pérdida de ingresos. ¿Qué pasa con el daño reputacional o el desprestigio, por ejemplo, cuando se trata de figuras públicas, artistas o políticos? “Se considera que ese perjuicio se ha materializado por el hecho de haber estado imputado, por la causa en sí misma, pero no por la prisión provisional indebida”, aclara el abogado. Si se alega que se ha perdido un contrato por una importante suma de dinero, no se suele considerar acreditado que la causa única y directa haya sido el haber ingresado en prisión de manera preventiva, sino que puede haber otras razones.

Sin baremo ni criterios orientativos

Mientras en algunas sentencias se otorga una compensación económica de 25 a 50 euros, también hay otras, muy escasas, que han validado cerca de 400 euros diarios para resarcir a un trabajador autónomo que acreditó su facturación en los últimos años y que, al trabajar por cuenta propia, dejó de percibir ingresos cuando fue privado de libertad.

Para el abogado y doctor en derecho José María Fuster-Fabra se deberían establecer unos criterios orientativos. “Si lo comparamos con el baremo de indemnizaciones que es obligatorio para delitos de circulación y orientativo para delitos imprudentes, nos encontramos con que el criterio indemnizatorio para una prisión indebida es mucho más bajo y no se tienen en cuenta, por ejemplo, una secuela psicológica”, detalla. Aunque descarta la necesidad de que se apruebe un baremo, sí se requieren unas pautas de carácter general relacionadas con la esperanza de vida o el salario que se puedan adaptar a cada caso: no es lo mismo que haya estado ingresado en prisión una persona mayor o una madre soltera con cuatro hijos a su cargo y sin el apoyo del padre. “De esta manera podremos saber a qué atenernos”, propone el penalista.

En esto coincide con José María de Pablo, que aboga por que se establezca una tabla que fije un mínimo por día con carácter general. “Pero no 20 euros, unos 200 o 300 euros por día sería un mínimo. Ahora hay que dejarlo en manos de esta jurisprudencia y quien la crea no sabe lo duro que es pasar un día en prisión siendo inocente. Deberían establecerse unos módulos y que se valore de verdad el lucro cesante, el derecho al honor, los daños morales de gente que tenga hijos, no solo por el perjuicio económico, sino por lo que supone que tus hijos te vayan a ver a prisión”, subraya.

Si parece tan evidente la ventaja de contar con más claridad respecto de la cuantía de las indemnizaciones, ¿por qué no se regula? “El legislador nunca ha querido entrar en esto. El hecho de que ahora se exista la posibilidad de reclamar la indemnización en todos los supuestos de absolución no ha sido automático, tuvo que ser por el Tribunal Constitucional el que interviniera”, recuerda José María de Pablo. “Al Estado no le gusta dar dinero, estoy convencido que es por eso por lo que no se ha desarrollado el artículo 294”, concluye José María Fuster-Fabra.

Sandro Rosell y Dolores Vazquez

Cuando hablamos de prisión provisional indebida, hay dos casos que los expertos suelen mencionar: el de Sandro Rosell y el de Dolores Vázquez.

En el primer caso, el expresidente del FC Barcelona. Sandro Rosell fue detenido en 2017 cuando se le investigaba por supuestamente integrar una red de blanqueo de dinero obtenido con la venta de los derechos de imagen de la selección de Brasil y se decretó la prisión provisional por considerar que el riesgo de fuga era elevado. Sin embargo, tras pasar 645 días entre rejas, fue absuelto. Aunque reclamó 29 millones de euros como compensación, alegando que esta medida cautelar le impidió cumplir con dos contratos, la Abogacía del Estado propuso una indemnización de solo 18.000 euros, menos de 28 euros por día privado de libertad porque consideró que se trataba de “meras expectativas, de ganancias hipotéticas y de relaciones no vinculantes para las partes”. También se dio carpetazo a su reclamación de 669.000 euros por gastos de su defensa y 63.000 por desplazamientos de su familia para visitarle,

Su socio, Joan Besolí, que también resultó absuelto, no obtuvo respuesta del Ministerio de Justicia. Después, tras reclamar ante la Audiencia Nacional, finalmente cobró 70.000 euros por pasar 645 días en prisión preventiva de manera injusta, una cifra que dista mucho de los 4,6 millones que reclamó al Estado.

Pero hay otro caso emblemático en el que el daño lo pudo presenciar toda España por el escarnio mediático al que fue sometida su protagonista. Dolores Vázquez, expareja de la madre de Rocío Wanninkhof, fue acusada de asesinar a la joven en base a indicios y deducciones de gran debilidad. Afrontó un juicio con jurado popular que posteriormente fue anulado y se debía repetir. Pasó 17 meses en prisión, denostada públicamente, hasta que fue absuelta después de que se identificara al verdadero asesino: Tony Alexander King. La pista clave, el ADN, la dio otro asesinato, el de Sonia Carabantes.

Por los 519 días que pasó entre rejas, Dolores Vázquez reclamó cuatro millones de euros. El Tribunal Supremo, en su sentencia de 21 de julio de 2015, confirmó el fallo de la Audiencia Nacional, que rechazó pagarle una compensación por prisión provisional indebida porque, entonces, solo se podía reclamar si no se hubieran producido los hechos. Pero el asesinato de Rocío Wanninkhof sí ocurrió, a pesar de que ella no tuvo nada que ver. El Alto Tribunal advirtió que debió canalizar su reclamación por la vía general del error judicial, que regula el artículo 293 de la Ley Orgánica del Poder Judicial. El daño que padeció quedó sin resarcir.

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LA CARCEL Y LA ADICCION: MAS DEL 60% DE RECLUSOS CON ALGUNA DEPENDENCIA SUFRE ANSIEDAD Y EN TORNO AL 40 % TOMA ANSIOLITICOS (Deja tu comentario al final de la noticia)

El estudio de UNAD es el primero que toma una perspectiva de género en el ámbito de las adicciones en prisión. Hace hincapié en los problemas de salud mental, entre los que la ansiedad y la claustrofobia son los más comunes. “Para no recaer en una adicción es clave tomar conciencia de cuáles son los factores que la desencadenan".

La Red de Atención a las Adicciones (UNAD), en colaboración con la Universidad del País Vasco, ha publicado un estudio en el que se aborda la situación de las personas con adicciones en las cárceles de España. La investigación revela que el 73% de las mujeres presas adictas sufre ataques de ansiedad, frente al 50,8% de los hombres. Pero aún más encuestados afirman sentir ansiedad contenida -el 83,6% de las mujeres y el 71,4% de los hombres-. Entre estos sujetos, el 48,9% de las mujeres consumen ansiolíticos, cifra que baja del 40% en el caso de los presos.

Por primera vez en España, este estudio financiado por el Ministerio de Derechos Sociales ahonda en la situación específica de las reclusas adictas desde una perspectiva de género. Ha revelado, en este sentido, que el 32% de ellas sufre una enfermedad mental -frente al 23,2% de los hombres- y que la mitad consumió ansiolíticos en el último año, siendo esta la segunda sustancia más presente en este grupo de personas después del tabaco.

Los hombres adictos en las cárceles, sin embargo, consumen principalmente cannabis (47,5%), alcohol (39,89%) y cocaína (38,4%). Las sustancias más consumidas son, por este orden, el tabaco, el cannabis, el alcohol, la cocaína, los ansiolíticos, la heroína, el crack, la metadona, el éxtasis y las anfetaminas. El 65% de los participantes no recibe un tratamiento para frenar el consumo de drogas

El estudio realizado por UNAD ahonda en el perfil de estos sujetos marcados por la pobreza, la exclusión social, la violencia y un escaso nivel educativo que desembocan en graves problemas de salud mental. Según ha señalado Carmen Martínez, vicepresidenta de la entidad, el perfil mayoritario de los encuestados “tiene antecedentes de consumo en la familia y manifiesta problemas para encontrar un recurso habitacional al salir de prisión”. “Es un perfil al que la exclusión ha llevado a la cárcel”. La vicepresidenta ha recalcado que “es necesario impulsar políticas sociales”, especialmente en el caso de las mujeres, que viven una situación de “mayor vulnerabilidad”.

Los hombres encuestados tienen una media de 39 años de edad (cuatro más que en la encuesta que UNAD realizó en 2008), es de nacionalidad española y cuenta con estudios primarios. Uno de cada nueve no cuenta con un lugar en el que vivir cuando salga de prisión. En  cuanto a las mujeres, la edad media se sitúa en los 41 años y son mayoritariamente españolas con estudios primarios. El acceso a la vivienda es aún más difícil en su caso, pues solo una de cada seis puede acceder a una al salir de la cárcel.

Otro de los asuntos preocupantes es que el 74,8% de estas mujeres ha sufrido malos tratos físicos a lo largo de su vida, frente a un 45% de los hombres encuestados. En el caso de los abusos o agresiones sexuales, la cifra se eleva hasta el 45,3% de las mujeres. Sobre los delitos que llevan a estas personas a prisión, el informe revela que atentan, en su mayoría, contra el patrimonio y la salud pública.

Uno de cada cuatro adictos en prisión afirma tener una enfermedad mental diagnosticada, circunstancia que asciende hasta el 32% en el caso de las mujeres, según pone en relieve la investigación. Además, el tipo de enfermedad varía según el género, de forma que los hombres sufren principalmente esquizofrenia (21,4%) y las mujeres presentan un altísimo índice de trastorno depresivo (35,1%). Pero entre los diagnosticados no es común recibir un tratamiento. El 47% señala que nunca ha acudido a un psicólogo o psiquiatra.

En cuanto a los problemas psicológicos no diagnosticados, las mujeres están por encima en todos ellos a excepción de la agresividad. Especialmente destacan por sufrir ataques de ansiedad (hasta el 73% de ellas los padecen frente al 53% de los hombres). Entre los problemas más comunes de las personas en prisión están la ansiedad contenida, la claustrofobia, las depresiones, el aislamiento de la familia, los ataques de ansiedad, la agresividad o los desequilibrios mentales.

Durante el acto de presentación del estudio, el presidente de la red UNAD, Luciano Poyato, ha insistido en la necesidad de promover cambios en el sistema penitenciario español que admitan “una realidad evidente”, que la cárcel “no es el lugar, ni la respuesta de las personas con problemas de adicciones”. “Tenemos que avanzar hacia una sociedad más justa teniendo en cuenta las necesidades de las personas presas y los condicionantes que les influyen en el delito”, ha subrayado.

Esta investigación se ha realizado, según ha podido relatar la propia Carmen Martínez durante el acto de presentación, con ánimo de exponer la realidad de los presos con adicciones y motivar cambios incidiendo en las “políticas sociales”. “La situación de estas personas debe hacernos pensar qué es lo que estamos haciendo como sociedad con el entorno social desfavorecido y debe conducirnos a repensar nuestro sistema penal y a dar pasos en la mejora del sistema penitenciario“, recoge el informe.

Las evidencias recogidas demuestran, a juicio de la UNAD, que los poderes públicos están fallando en la promoción de la igualdad efectiva y en la protección de las familias y personas en situación de vulnerabilidad. Lo que lleva al estudio a concluir que “es preciso incidir en políticas sociales que persigan realmente la igualdad y es urgente poner freno a las tendencias neoliberales que empujan a un vaciamiento del Estado de Bienestar”.

 

 

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PRISIONES: 7 DE CADA 10 MUJERES CON PROBLEMAS DE SALUD MENTAL NO RECIBEN ATENCION ESPECIFICA (Deja tu comentario al final de la noticia)

Las mujeres suponen el 7,4% de la población total en prisión, con los últimos datos aportados por la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias que demuestran que el peso poblacional en los centros penitenciarios es claramente masculino. No sólo sufren el estigma asociado a estar en prisión y a tener problemas de salud mental, además tienen menor acceso a programas específicos adecuados a su patología. Con un informe de 2019 de Instituciones penitenciarias 7 de cada 10 mujeres con problemas de salud mental en centros penitenciarios no están incluidas en programas concretos de tratamiento y recuperación. 

Son conclusiones de la jornada ‘Mujeres y salud mental en régimen penitenciario’ que ha organizado Fundación Manantial en el Centro Penitenciario Madrid I, Alcalá-Meco Mujeres, en colaboración con la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias y el Centro de Estudios Jurídicos, perteneciente al Ministerio de Justicia. Del encuentro se desprende que es una realidad que la institución, desde su creación arquitectónica, equipamiento, normativa, lenguaje, servicios o programas tiene un claro sesgo de género que puede suponer una discriminación en la atención a esa parte de la población penitenci

Javier Pallarés, director de los Servicios de Apoyo a la capacidad jurídica y Ámbito Penitenciario de Fundación Manantial, ha destacado en las jornadas que, aunque existen programas públicos de atención a personas diagnosticadas de un trastorno mental grave, como el programa PAIEM -de Atención Integral a Enfermos Mentales en centros penitenciarios- y de atención a la violencia de género de las mujeres privadas de libertad, como el programa SerMujer, es “necesario reforzarlos con un programa trasversal específicamente dirigido a mujeres diagnosticadas de un problema de salud mental privadas de libertad”.

UN PROGRAMA ESPECÍFICO

En esa línea, Fundación Manantial ha puesto en marcha el programa AEQUUS, una iniciativa enfocada expresamente en la atención y apoyo a las mujeres con problemas de salud mental que están cumpliendo condena en un centro penitenciario. Esta iniciativa se vertebra sobre cuatro pilares fundamentales: formación, la puesta en marcha de proyectos innovadores en los centros penitenciarios de la Comunidad de Madrid, atención individual y grupal en el centro penitenciario Madrid I y los dos módulos de Madrid VII y, por último, la garantía de plazas de acceso único a las mujeres con problemas de salud mental en la vivienda puente que Fundación Manantial tiene disponible.

“Las mujeres se encuentran en una situación clara de vulnerabilidad en el ámbito penitenciario”, ha señalado Elena Biurrun, directora general de Fundación Manantial. La puesta en marcha en marcha del programa AEQUUS pretende “acortar la brecha de la desigualdad. Las mujeres tienen, en proporción, más diagnósticos de trastorno mental que los hombres, de ahí la importancia de poder ayudarlas a mejorar su calidad de vida“. En las jornadas, se ha puesto de manifiesto la falta de atención que sufre la población femenina. Una de las participantes de la jornada ha relatado esperas de más de un mes para poder ver a un psiquiatra.

Desde la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias indican son conscientes de la situación de las mujeres en las cárceles españolas y por eso se ha redactado la Orden de Servicio 6/2021 por la cual “deberá prestarse específica atención a las necesidades de las mujeres que se encuentren en situación de especial vulnerabilidad (con adicciones, enfermedad mental, discapacidad, inmigrantes, víctima de violencia, familias mono parentales u otras) debiendo procurarse la búsqueda de recursos especializados para atender tales situaciones”. Según datos del Informe de 2020 de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 32,8% de la población de las prisiones tiene problemas de salud mental.

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